Reflexiones y razonamientos sobre los temas trascendentales del periodo al que llamamos vida

27 de agosto de 2014

Yo – Viajando a una nueva vida

Estoy sentado en un tren recorriendo el país de norte a sur y he sentido la sensación de contaros a todos un mínimo de todo lo que pasa por mi cabeza, incluso sabiendo que probablemente no seré capaz de reflejar en este post todo lo que ocurre en mi interior.

Aquellos que me conocéis desde hace tiempo sabéis todo lo que he luchado, no solo por conseguir en el futuro un trabajo relacionado con la trompeta (como profesor, el objetivo menos ilusorio, o como músico, un poco más irreal), sino por poder disfrutar cada vez que dicho trozo de metal (bonito, eso sí, pero un tubo de metal al fin y al cabo) estuviese en mis manos.

Por esta razón podéis imaginaros, en parte, cómo me siento en estos momentos. Aquel crío (porque no era otra cosa que un chiquete) al que le brillaron los ojos sin razón aparente la primera vez que consiguió que ese instrumento al que conocemos como trompeta pudiese abandonar el silencio absoluto está viviendo aquello con lo que tanto soñó.

Aquel chico al que le arrebataron aquello que más quería (siempre detrás de familia y amigos ya que la trompeta no deja de ser un objeto inanimado) a las pocas semanas de haberle dado la oportunidad de conocer una sensación indescriptible, haciendo real el conocido refrán “quitarle un caramelo a un niño”, ha recuperado (nunca ha llegado a perder) esa ilusión por esperar que la noche se vuelva día para volver a reunirse con su “amiga”.

Aquel joven al que la sociedad se ha empeñado en hacerle regresar al mundo real y ha intentado convencerle sin descanso que un sueño es considerado así por ser algo fuera del alcance, aconsejándome en todo momento que la mejor opción era abandonar mi lucha por poder disfrutar (y hacer disfrutar a otros) con la trompeta, está ante la oportunidad (y la gran responsabilidad) de hacer sentir a niños y jóvenes que la música puede hacerte percibir sensaciones que nada más en la vida puede hacerlo.

Incluso aquel “no tan joven” que hace cinco años se vio en la encrucijada de tomar la decisión más difícil de toda su vida, que llegó a plantearse dejar todo debido a la impotencia de no ser capaz ni de esbozar una sonrisa con la trompeta y que sentía una profunda tristeza al sentir que era imposible hacer lo que más felicidad le daba, está convencido que, a pesar de lo que muchos todavía piensan, tomó el camino correcto.

Como decía, aquí estoy en el tren realizando un nuevo viaje, más psicológico que físico, a una nueva vida.

Estoy sentado y pensando en todas las cosas que he perdido en la vida por culpa de mi perseverancia (podría decir obsesión, ansia o incluso obstinación), todos los tumbos que he tenido que dar para llegar hasta donde estoy ahora y todas las dificultades que he tenido que pasar por la confianza de estar en el camino correcto (incluso escuchando en todo momento que era el erróneo).

Como decía, parece que siempre me empeño en hacer las cosas al revés, en llevar la contraria al mundo, en incumplir las reglas escritas y, por qué no decirlo, en enfrentarme al destino, pero no puedo sino estar orgulloso de mí mismo ya que a pesar de todos los problemas y dificultades a los que NOS hemos tenido que enfrentar estoy en el lugar en el que siempre quise estar (no me refiero a terrenal, sino personal y musical).

Creo que es hora de dejar de escribir. Tengo todos los pelos de punta visualizando los momentos clave que me han hecho llegar a donde estoy (en un tren, jeje) y todas las decisiones importantes que he tenido que tomar, pero lo peor es que mis ojos están a punto de segregar un líquido incoloro y no es cuestión que un machote como yo se permita el lujo de mostrar sus sentimientos en público.

Simplemente quería daros las gracias a todos (a los pocos) los que me habéis apoyado en todo momento, incluso sabiendo que mi decisión era la equivocada, incluso viendo que me iba a estrellar contra una pared de granito, incluso estando convencidos de que cualquier otro camino me hubiese llevado a metas mucho más altas que el escogido.

También y por muy raro que parezca, quiero agradecer enormemente a todas esas personas que han intentado hacerme ver la realidad, aconsejándome evitar el camino lleno de zarzas, acantilados y obstáculos continuos, aquellos que sabiendo que no era lo que quería escuchar me han intentado mostrar que me dirigía a un abismo.

Probablemente los consejos de estas personas, así como haber caminado por un sendero escarpado y lleno de dificultades, me hacen valorar mucho más lo conseguido hasta ahora y me permiten disfrutar enormemente de lo que, sin todos estos “inconvenientes”, vería como algo normal y sin valor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Antes de volverte loco por culpa de toda la sinrazón que terminas de leer tienes el derecho de expresar tu opinión sobre este sinsentido.