Hola de nuevo. De momento estoy escribiendo como si sólo me fueseis a leer todas las personas que habéis formado, formáis y formaréis parte de mi familia, de mi círculo de amistades, de mis compañeros de estudios o trabajo... en definitiva, parte de mí mismo.
Ahora bien, el día que decidí abrirme a todas estas nuevas tecnologías eliminé de mi vestuario la capa de invisibilidad que me ha acompañado durante toda mi vida y, por tanto, cualquier persona (animal o cosa) será capaz de conocer en todo momento qué ocurre cuando, tras mucho esfuerzo, mis neuronas comienzan a trabajar.
Por eso, he decidido hacer un pequeño cuestionario realizado por el mismo ser que les ha escrito los párrafos anteriores, para que nos vayamos conociendo y así, quizá, podamos reunirnos para ingerir algún comestible y/o refrigerio con el que firmar un acuerdo de amistad que sólo los dioses serían capaces de romper (o cualquier pequeña discusión, según se quiera mirar).
Bueno, pues nada; a la espera de las innumerables cuestiones que espero que todos me haréis llegar al correo y ante la obligación de saciar vuestra necesidad de conocimentos sobre mi persona, aquí tenéis un primer acercamiento a...¿quién?, no sé voy a preguntárselo.
-¿Quién eres tú?, ¿cuál es tu nombre?
-Pues ahora que lo dices no lo sé. La última vez que miré mi partida de nacimiento no tenía la edad necesaria para necesitar preocuparme por estas cosas sin importancia. Pero según mi DNI soy José Antonio. Como sé que me preguntarás el por qué soy José y no Jose, debo decir que una profesora que tuve de lengua española me impuso y me exigió escribirlo con tilde si quería que ella me hiciese el inmenso favor de revisar y puntuar mis exámenes.
-Bueno sí, José Antonio, ¿pero te llama así la gente?
-No lo sé, me imagino que algún ser de este mundo me dirá Jose Antonio (la tilde no está insertada para que todos conozcáis la pronunciación fonética de tan hispánico nombre).
-Entonces, ¿cómo te llaman?
-Ahora realmente no lo sé; como ya comenté en el anterior post, el mundo real y yo hemos discutido por momentos y aunque espero hacer las paces con él, todavía estamos demasiado distanciados para conocer el nombre por el que soy conocido. Hoy por hoy, sólo escucho Jose, pero si los que tratan de pronunciar mi nombre son aborígenes de este país frío y húmedo en el que me encuentro, el resultado final es José (o algo así creo entender).
-Bueno, pero alguien te habrá conocido por otro nombre, ¿no?
-Dicho de esa manera y según los vagos recuerdos que todavía habitan en la masa grisácea que mora en mi cabeza (eso espero, lo de que se encuentra en la testa) parece ser que sí, que el actualmente conocido como Jose ha recibido innumerables nombres irreales, motes como los conocéis vosotros o alias como son mencionados por estas nuevas generaciones que no pueden vivir sin el uso continuo de aparatos electrónicos como el que tenéis ante vosotros, que no pueden vivir sin esos instrumentos de la modernidad que osan mantenernos la mirada con tal descaro que desprenden luz propia ante nuestros ojos.
-Vale, muy bien, te entiendo, sin embargo... ¿tienes pensado hacernos partícipes de ese enigma que todavía no ha sido resuelto?
-Sin duda. Todas las personas que tenéis la insensatez de acudir a este paranoico lugar con la posibilidad de sufrir un trastorno psicológico debido a la imprudencia de leer semejantes incoherencias y aun con miedo a que os traten como dementes o enajenados seréis informados sin falta de la solución a dicho misterio.
-Perfecto, ¿será hoy el día en el que, como nos comentas, podamos descubrir tu verdadera identidad?
-Quizá sea hoy ese día... O NO
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